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Chica paralizada entrenó tres años para caminar hacia el altar

Hubo una circunstancia que determinó la vida de Ally Grizzard pero que sin embargo la apegó más aún a un sentimiento que debería estar por encima de cualquier cosa: el amor.

Natural de Atlanta, esta joven recibió hace tres años la noticia de que jamás volvería a caminar. Un camión conducido por un hombre que lo había robado iba en dirección contraria y el intento de Grizzard por salvar lo que sería un choque frontal acabó con varias vueltas de campana. Salió despedida del vehículo y se estampó de espaldas contra el asfalto.

“Sentí que mi espalda se rompió. Cuando fui trasladado a emergencias no tenía pulso ni presión arterial”, afirmó a Fox 5. Eso es lo que le contaron, porque desde el momento en que su espalda se resquebrajó, Grizzard dejó de tener consciencia.

El diagnóstico fue fatal. La joven se quebró la espina dorsal, quedó paralizada, sufrió daños internos, especialmente en los pulmones. Según los médicos, no podría volver a caminar en su vida.

Fue entonces cuando comenzó su ardua recuperación. Las largas sesiones de rehabilitación se convirtieron en su día a día y junto a ella estaba Amos, su novio y la persona que no dejó de apoyarla en ningún momento. Poco después del accidente, el joven le pidió matrimonio a su chica.

Grizzard tenía dos cosas claras: que quería pasar el resto de su vida junto a él y que pretendía ser capaz de caminar hasta al altar enfundada en su traje de bodas para encontrarse con su futuro marido. Sus sesiones de rehabilitación ya contaban con otro aliciente.

“No quería que fuera diferente a como siempre había imaginado”, afirmó al canal de noticias estadounidense.

Este fin de semana llegó el día señalado. Sus años de entrenamiento se vieron recompensados y fue capaz de caminar hasta su prometido ayudada por su padre y su padrastro.

“Fue la primera vez en tres años que caminé sobre pasto y cuesta arriba. Fue muy duro, pero logré andar por el pasillo y sucedió. Estaba determinada”, confesó.

Una vez la parte más difícil quedó atrás, Grizzard celebró el resto de la boda e hizo su sueño realidad. Su propósito es el de demostrar que cualquier persona paralizada puede tener una vida independiente.

“Incluso en los malos días es necesario seguir adelante. Puedes tener una vida normal. Puedes casarte, tener hijos y hacer todo lo que solías hacer, solo que de una manera diferente”, apuntó.