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Macri se volvió a tomar descanso, esta vez en Alta Gracia, Córdoba

Después de los anuncios, el Presidente se subió a un avión con su familia para descansar. Se dedicará a jugar al golf en un barrio privado exclusivo

Tras la escena en la que Mauricio Macri se mostró preocupado por los sufrimientos de la población en la casa de una vecina de Colegiales y dijo que “todo necesitábamos un alivio”, el presidente fue a buscar un alivio propio: se subió a un avión y se fue de vacaciones. El mandatario esta vez eligió como destino Alta Gracia, Córdoba, a donde viajó junto con su esposa Juliana Awada y su hija Antonia. Allí, tras decir que la inflación “nos afecta a todos” y mostrarse empático con quienes no pueden comprar ni lo básico, se dedicará a jugar al golf en una finca privada en un barrio cerrado y con alta seguridad.

No hay nada extraño en que Macri se toma vacaciones: es lo que hace cada vez que puede desde que llegó a un cargo ejecutivo en 2007, cuando asumió como jefe de Gobierno. Fiel a su costumbre, Macri aprovechó la Semana Santa para tener unos días de descanso. Esta vez no fue a Chapadmalal, aunque eligió otro destino recurrente: Alta Gracia, en Córdoba.

El mandatario voló junto a Awada y Antonia. Desembarcó en helicóptero en Alta Gracia, donde eligió alojarse en el country Potrerillo de Larreta. Se trata de un barrio de 170 hectáreas ubicado en las Sierras Chicas, que cuenta con una cancha de golf de 18 hoyos y una hostería.

Lo curioso es que Macri eligió ese lujoso destino luego de suspender una gira por Bélgica y Francia para mostrar austeridad y preocupación por la situación económica y social del país. Preocupación, video con vecinos y, a continuación, vacaciones.

Es la tercera visita a Alta Gracia, donde descansó el 8 de diciembre de 2017, en medio del revuelo que generó el pedido de desafuero de la ex presidenta Cristina Kirchner, y en diciembre de 2016, después de que la oposición aprobara el proyecto de modificación del impuesto a las ganancias.

El anterior fin de semana largo, por los feriados de Carnaval, el Presidente también había decidido descansar, tras la inauguración del período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional. En aquel momento eligió otro lujoso country, pero en San Martín de los Andes. El pasado 22 de diciembre fue en el avión presidencial a Bariloche con su familia y de allí al country Cumelén de Villa La Angostura, donde permaneció hasta el 13 de enero.

La afición del Presidente por las vacaciones fue motivo de polémica desde su asunción, teniendo en cuenta que el mandatario acumula más de cuatro meses de descanso desde diciembre de 2015. Sólo hasta mediados de abril de 2017, el mandatario acumulaba 64 jornadas sin trabajar. En algunos casos, participó de un torneo de golf en la Costa Atlántica o extendió visitas oficiales para dedicarle más tiempo al ocio, como el caso de su viaje a Sudáfrica en el contexto de la Cumbre de los Brics, cuando se tomó unos días para hacer un safari fotográfico. En otro caso se lastimó en pleno partido de tenis en Chapadmalal a pocos días de la desaparición del submarino ARA San Juan, que llevaba abordo 44 tripulantes.

La cuestión fue también motivo de polémica cuando fue jefe de Gobierno. En ese caso, ante un pedido de la ONG ACIJ, Macri se negó a comunicar cuantos días de licencia se había tomado. Solo lo hizo luego de que se lo ordenara un fallo judicial y dio un número mucho menor de los cálculos que circulaban porque, según detalló, los sábados, domingos y feriados deben descontarse de sus días vacacionales.

La polémica siguió durante sus años de presidente y esto motivó la presentación de un proyecto en el Senado para que se redujeran las vacaciones anuales a 14 días corridos. “Actualmente, no existe regulación normativa específica sobre el régimen de licencias anuales de quien ejerce la Presidencia de la Nación. Eso explica porque el presidente Macri ya se ha tomado más de 120 días de vacaciones desde que asumió”, evaluó la senadora Magdalena Odarda cuando presentó el proyecto.