Actualidad

La política de ajuste macrista se devora 50 pymes por día

La persistencia del escenario recesivo y la incertidumbre financiera extendieron el efecto destructivo que primero golpeó al sector industrial, sostiene el informe de Apyme y Enac

Cierran 50 pequeñas o medianas empresas por día en Argentina. La crisis económica junto con las políticas de ajuste fiscal y ahogo financiero implementadas por el gobierno para intentar controlarla impactan de frente sobre los sectores productivos vinculados al mercado interno. Las primeras pymes en acusar recibo fueron las pymes industriales pero la persistencia del escenario recesivo y la incertidumbre financiera arrastraron al comercio, la construcción y el transporte. El relevamiento que informa sobre la cantidad de compañías forzadas a bajar sus persianas fue elaborado por la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme) y la Asociación de Empresarios Nacionales (Enac). “Necesitamos una agenda de políticas de Estado para la reconstrucción de una Argentina productiva que permita superar la devastación generada por un modelo económico excluyente y anti industrial”, sostiene el comunicado emitido por ambas entidades.

La consecuencia directa del cierre de pymes es la destrucción de puestos de trabajo. A pesar de la supuesta recuperación económica que reportan los funcionarios, las estadísticas oficiales revelan una agudización de la crisis en el empleo. La Secretaría de Trabajo informó que en marzo hubo 30.700 empleos registrados menos que en febrero, 86 mil posiciones destruidas en el primer trimestre y 268.400 puestos caídos respecto del mismo mes del año pasado. Dentro de ese universo, uno de los sectores más golpeados a lo largo de los últimos tres años es la industria y, en particular, las pymes. Las empresas que constituyen el tejido productivo del país además son afectadas por las altas tasas de interés y la volatilidad cambiaria. Las cifras del Banco Central revelan que el crédito pyme se redujo un 12 por ciento el año pasado.

“Llegamos hasta acá producto del aumento de las tarifas, la apertura de las importaciones, la dolarización de los servicios en general y el incremento en los costos de los insumos, que impactan a la pyme directamente pero también golpean a nuestros clientes, que son nuestros trabajadores”, explicó a este diario el presidente de Enac, Leo Bilanski. Un relevamiento realizado por la entidad revela que más del 90 por ciento de las pymes no tomó personal en el primer trimestre y que tampoco prevén hacerlo durante el trimestre en curso (ver aparte). El dirigente empresario advirtió que, como resultado de la política económica desplegada por el gobierno, “hay menos ventas, se comprime la rentabilidad y empiezan los problemas financieros. El que no puede y no tiene espalda, cae”. Bilanski considera que las pymes están inmersas en una “dictadura financiera” y un “escenario recesivo de perturbación” que no les permite financiarse ni salvar sus actividades hasta que cambien los ciclos económicos.

Ambas entidades empresarias, Enac y Apyme, presentarán este miércoles los “aportes del empresariado nacional para la reconstrucción de la Argentina productiva”. El titular de Enac indicó que el objetivo de la convocatoria es acordar “cuál será el rol de las pymes en el próximo modelo político y económico que lleve adelante la Argentina. Entendemos que el esquema económico del próximo gobierno debe ser con las pymes como eje vertebral de los planes y propuestas que se lleven adelante, y con los empresarios y empresarias nacionales también siendo protagonistas de la historia y no meros espectadores como hemos sido hasta el momento”. El encuentro que tendrá lugar en la sala Picasso del Paseo La Plaza contará con la presencia de más de 500 empresarios pymes. Allí discutirán también la confluencia al “nuevo contrato social” que están debatiendo junto a dirigentes sociales y sindicales. “Este modelo está mal y nosotros entendemos que tiene que conformar un nuevo contrato social donde las pymes estén en el centro de la escena y los empresarios sean los que conduzcan la política productiva de la Argentina”, destacó Bilanski.

A los cuestionamientos permanentes realizados desde las entidades pymes durante toda la presidencia de Mauricio Macri, se sumaron en las últimas semanas los reclamos de la Unión Industrial Argentina. Un documento publicado la semana pasada por la principal entidad patronal advierte sobre “la delicada coyuntura industrial, que afecta principalmente a las pymes más alejadas de los grandes centros urbanos”. El informe destaca que en nueve jurisdicciones del país, el empleo industrial cayó más del 10 por ciento en últimos tres años. “Tierra del Fuego, La Rioja, Catamarca y San Luis fueron las que más empleo fabril perdieron”, precisa la UIA al enumerar un decálogo de “propuestas” tributarias, crediticias, regulatorias, energéticas y logísticas para impulsar el desarrollo regional.

Desde el Frente Productivo, por su parte, destacaron la necesidad de “recuperar un Estado que tenga la decisión política de intervenir en la economía a favor de las grandes mayorías: el círculo virtuoso de la producción y el empleo es la única forma de generar inclusión”. Ante el cierre pymes y pérdida de puestos de trabajo, el comunicado del espacio que conforman distintos sectores de la autogestión, la producción y la militancia política reclama “poner sobre la mesa un plan de contingencia que tenga al desarrollo de un modelo productivo como prioridad”.